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ECONOMÍA

Los brewpubs cierran la temporada de verano aproximadamente con un 70% menos de facturación con respeto el año pasado

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Ahora que los ciudadanos volvemos a la rutina diaria, es momento de hacer balance de la temporada de verano que dejamos atrás. Un verano atípico, a causa de la situación de la pandemia, que ha cambiado radicalmente la manera que teníamos establecida, desde hace años, de entender el período vacacional y el movimiento turístico.

En líneas generales, si el turismo extranjero tenía un peso importante en zonas costeras y en las grandes ciudades de nuestro país, este ha sido prácticamente nulo debido a las restricciones que los diferentes países han impuesto a los viajeros que iban o volvían de España. El turismo nacional se ha desplazado menos en el extranjero y se ha centrado principalmente en zonas de montaña y de interior, buscando espacios menos poblados, naturales y verdes.

A todo esto, las consecuencias han sido terribles para la economía pero principalmente para la hostelería y la restauración. Uno de los sectores, ligado a estas actividades, que ha encadenado el confinamiento con la mala temporada de verano, es el sector de la cerveza artesana. No solamente por un descenso del turismo, sino también por la cancelación de la gran mayoría de ferias y eventos cerveceros que se celebran en temporada estival.

Este sector, como la mayoría, preveía poder salvar el verano y recuperar forma pero ni de lejos lo han conseguido. “La temporada ha sido mala, hemos facturado una cuarta parte respeto el mismo periodo del año pasado”, afirma Daniel Fermun, propietario del Abirradero, un brewpub situado en barrio barcelonés del Poble Sec, una zona donde los turistas no pasan de largo. “Los meses de verano Barcelona se vacía de barceloneses que se van a otros puntos del país, y se llena de turistas extranjeros que vienen a visitar la ciudad, este año no hemos tenido ni una cosa ni la otra”, sentencia Fermun.

Una situación similar es la que está viviendo Fábrica Maravillas, del famoso barrio madrileño de Malasaña. Estefanía Pintado, es una de las propietarias y comenta que “des del 2012 los meses de verano abríamos cada día, este es el primero que no lo hacemos”. Un hecho que denota la situación catastrófica y añade que “hemos bajado mucho el volumen de ventas y estamos hablando que hemos facturado un 70% menos respeto a los meses de verano del 2019”. Pintado señala que hasta este año los hosteleros de la zona no se han dado cuenta de la gran cantidad de turistas que había en Madrid durante el período de verano. “En Fábrica Maravillas nos hemos dedicado a resistir y esperamos tiempos mejores” y afirma que “hay un cierto componente de miedo entre el consumidor, de salir de los barrios, coger el transporte público y venir al centro de Madrid”.

En las zonas de costa la valoración sigue siendo negativa. Miguel Lasso es uno de los propietarios de Cerveza Nao y el Camarote, un tap room en la isla de Lanzarote. “Ha bajado el número de turistas drásticamente debido a las medidas que han adoptado los diversos países europeos recomendando no viajar a España y obligándoles a hacer cuarentena a su vuelta” y afirma que “aquí nuestra industria principal es el turismo y la mayoría de hoteles permanecen cerrados. Hay muy pocos vuelos y a canarias los visitantes solo llegan por aire”.

Aunque Lasso intenta sonsacar algunos aspectos optimistas de la situación. “Para nuestra sorpresa, nuestros números y volumen de venta son mucho mejor del que esperábamos. Nuestra cerveza ya ha empezado a arraigarse entre el cliente local, y es este tipo de cliente el que la consume mayormente”. Otro aspecto positivo que destaca es que “los restauradores que trabajan con nosotros y apuestan por productos de calidad, como la cerveza artesana, suelen ser los que mejor oferta tienen en cuanto a calidad y en los que más confía el cliente local, este tipo de establecimientos están funcionando bien, y capeando esta crisis de la mejor manera”.

Las perspectivas para la cervecera Nao son positivas “pensamos que esto volverá con fuerza, nos estamos preparando para ello. En Canarias la temporada alta continua hasta abril, o sea, que aún tenemos tiempo para que las cosas mejoren”, explica Lasso.

La mayorías de locales cerveceros tiene aún trabajadores en ERTE, esperando que la situación mejore para poder volver a reincorporarles en sus negocios. Piden más soporte por parte de las administraciones, no obstante, muchos ya han desistido a ello y cuentan solo con su propio esfuerzo para poder aguantar la situación.

Sus brewpubs son espacios totalmente seguros. Aunque las medidas impuestas por el gobierno central y los autonómicos no ayudan en su actividad económica, cumplen a rajatabla con ellas. Insisten en que la seguridad de sus clientes y trabajadores están totalmente garantidas y que llevan meses formándose y adoptando cambios para ello.

Están por ver los datos globales de la temporada en el conjunto del sector de la cerveza artesanal. Veremos aquellos que resisten a la situación y aquellos que dejamos (o ya hemos dejado) por el camino. El invierno y la campaña de Navidad están a la vuelta de la esquina, y todo apunta que la situación no será mejor. Si hay una palabra que impere en estos momentos es incertidumbre, y sin saber hasta cuándo.

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